Por último, un servidor. Mi historia es menos impactante que la de los demás. Todo comenzó como tantas otras, con un día de tormenta, un pequeño jugando con su azadón desafiando a las nubes, y ahí, como en todas partes, Dios con su gran plan. Después tras la caída de un certero rayo sobre mi cabeza, mis poderes despertaron. Fui consciente de mi don, un don que pocos poseían, la capacidad para interactuar en el mundo sobre los mismos patrones que el creador dejó para sus elegidos.
Pese a pasar una infancia casi repudiado, en especial cuando una pequeña gripe hacía que esos poderes aún por pulir hicieran volar la posada en la que trabajaba para ganarme la vida... solo para aclarar, aquello fue un pequeño accidente.... el carácter afable y social prevaleció ante las dificultades y de acuerdo a una misión superior emprendí camino, el primer paso de esta leyenda.
viernes, 25 de febrero de 2011
Valkar "El Tranquilo"
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