Seguramente cuando escuche
mi relato me encuentre en problemas con ella, nuevamente. Aún así
proseguiré.
Un lugar de mi corazón le pertenecerá por
siempre a mi hermana. Criada en las más duras condiciones, macerada
con el tiempo y el mejor hacer de una diestra mano se forjó este
diamante de la naturaleza. Fuerte carácter, decisión sin par,
fortaleza legendaria. La más preciada compañía para mi, tanto en
el campo de batalla, como en la tranquilidad del hogar.
Pequeña
espina pendiente para mi empresa de casamenteras, inigualable en
todos los demás campos.
viernes, 25 de febrero de 2011
Rayla "La orquídea de acero"
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